sábado, 9 de mayo de 2009

Tema 3: Resumen

Én esta entrada, queda reflejado un breve resumen acerca del tema 3, en el que se expondrán los datos más relevantes del documento.

El tema que a continuación vamos a desarrollar tiene como título “Aprender en la edad adulta” y corresponde al tema 3 explicado en clase. Este capítulo trata sobre todo dos aspectos importantes en los que se basa el ámbito de la educación de adultos:
- Las características que distinguen a las personas adultas.
- Las incidencias de las personas adultas que conforman su aprendizaje.
A continuación pasaremos a concretar de forma más exhaustiva ambos aspectos de la educación:

Antes de mencionar las características que definen a las personas adultas hemos de tratar definirlas. Etimológicamente el concepto de persona adulta procede del verbo latín “adoleceré” que significa “crecer”, y del participio “dultum” que significan “el que ha terminado de crecer”.
Hemos de decir que no existe una única definición concreta y válida sobre este concepto pues depende de la cultura o de los ámbitos (pedagógico, psicológico, jurídico o social) desde el que vayamos a definirlo. Es por ello que no expondremos una definición concreta, sino que explicaremos los rasgos principales que mas se aproximan y caracterizan a las personas adultas:
- Capacidad de autodirección.
- Alto nivel de responsabilidad en base a una ética propia.
- Desempeño conjunto de diversos roles.
- Agente activo con una proyección-incidencia social elevada.
Es importante destacar también que, en general, la adultez queda dividida en tres etapas que expondremos a continuación con sus respectivas características:
- Adultez temprana que se desarrolla desde los 18 a los 40 años y se caracteriza por: acceso a la edad legal; enfrentamiento al mundo del trabajo; formación del núcleo familiar.
- Adultez media que corresponde a las edades comprendidas entre 40 y 65 años, en las que se produce una mayor productividad, consolidación de roles profesionales y sociales, máximo grado de autorrealización, mayor distribución económica y declinación de funciones físicas.
- Adultez tardía que hace referencia a personas de 65 años en adelante caracterizado por: disminución de actividades sociales; intereses menos intensos; aparición de afecciones crónicas.
En cuanto a los aspectos psicopedagógicos y educativos que mejor definen esta etapa de la vida destacamos:
- La inteligencia, que puede ser cristalizada o fluida. La inteligencia cristalizada hacer referencia las experiencias adquiridas y aumenta con la edad; por otro lado, la inteligencia fluida hace referencia al sistema nervioso y disminuye con la edad.
- Memoria, que se trata de la capacidad para asimilar y almacenar información que posteriormente podrá ser utilizada. Si no se ejercita, va disminuyendo con la edad.
- Motivación, que es una condición bajo la cual la enseñanza que reciben los adultos aumenta sus posibilidades afectivas. Pueden ser internas o externas.
- La experiencia, Conocimientos, aptitudes, habilidades y actitudes adquiridos a lo largo de la vida a través de contextos de educación formal, no formal e informal.

Finalmente, destacamos los principios fundamentales que pueden ayudar al mejor desarrollo de la práctica educativa en las personas adultas:
- Partir de los intereses y motivaciones de los participantes.
- Realizar un aprendizaje basado en la participación activa y democrática.
- Seleccionar metodologías y estrategias de aprendizajes acordes al proceso de evolución psicobiológica y social en el que se encuentra el sujeto.
- Aprovechar las experiencias que poseen las personas adultas.
- Destacar la proyección hacia la práctica.
- Potenciar las funciones de orientador, facilitador y animador del educativo.
En definitiva, para poder realizar un buen proceso educativo a personas de esta etapa, se le ha de otorgar el mayor protagonismo, fomentando la autonomía del sujeto.

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